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Explicación de frases conocidas

Una pequeña explicación sobre las frases más conocidas.

Dormirse en los laureles

Procede de la época en la que a emperadores, generales y personajes populares de la cultura se los coronaba con guirnaldas y coronas de laurel para reconocer sus logros públicamente. Alcanzado el éxito, muchos de ellos no volvían a esforzarse; es decir, se “dormían en los laureles”.

No deja títere con cabeza

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Surge de un fragmento de Don Quijote de la Mancha, mientras se ve una representación teatral con títeres, Don Quijote pasa de espectador a actor y decide defender a la protagonista (una princesa de madera y trapo) y le corta la cabeza a todos los demás muñecos.

Me importa un bledo

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Un bledo es una hortaliza, que evidentemente no le importa a nadie, pero bueno, al menos aprendiste qué quiere decir.

A caballo regalado no se le miran los dientes

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Viene de la época en que las personas observaban minuciosamente las dentaduras de los caballos antes de comprarlos para evaluar su edad y estado de salud.

Salvarse por un pelo

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En la antigüedad, cuando un marinero caía al mar la única posibilidad que tenía para no morir ahogado era ser rescatado de los pelos por sus compañeros.

Tirar manteca al techo

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Surge en Buenos Aires, por los años ’20, cuando los jóvenes de clase alta se divertían en los restaurantes tirando los cubiertos un poco de manteca a los techos a modo de competencia para ver quién era capaz de dejar pegados más pedazos de manteca o cuál de ellos se mantenía adherido por más tiempo.

Por si las moscas

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Hay dos mitos sobre cómo surgió esta frase: el primero está vinculado a la idea de proteger los alimentos; el segundo se relaciona con la leyenda de San Narciso, el obispo de Gerona. En 1286, el ejército Francés comandado por Felipe II de Borgoña invadió la ciudad de Gerona profanando todos sus monumentos, pero cuando intentaron abrir la tumba de San Narciso en lugar de encontrar su cuerpo encontraron miles de moscas que ahuyentaron a los invasores.

Irse al humo

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Se refiere a las llamadas que se hacían las tribus indígenas para combatir el malón

En Pampa y la vía

Desde otra mirada

Ese cruce, el de la calle La Pampa con las vías del tren, logró fama hace más un siglo, cuando el hipódromo estaba ubicado donde hoy se encuentra la cancha de River. Allí, los apostadores que perdían todo gozaban de un servicio de cortesía que les brindaba el propio hipódromo, que consistía en llevarlos en un tranvía especial hasta el cruce de La Pampa y las vías del tren para que tuvieran más chances de regresar a sus casas.

Tirar la casa por la ventana

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Con el surgimiento de la lotería, los primeros afortunados ganadores establecieron la costumbre de arrojar cosas inservibles por la ventana de sus casas como forma de celebración.

Agarró para el lado de los tomates

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La expresión viene del campo, donde los tomates suelen plantarse en el lugar más alejado de las quintas porque al ser un cultivo alto, es incómodo plantarlo cerca de la huerta donde tapa la visión hacia el resto de los cultivos.

La tercera es la vencida

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El origen de esta frase está ligado al ámbito judicial el los siglos XVI y XVII, cuando se establecía la pena de muerte al tercer robo cometido.

Viva La Pepa

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Se refiere a los hechos ocurridos el 19 de marzo de 1812 en España, cuando se sancionó la Constitución liberal en Cádiz, conocida como “La Pepa”. Se creía que el rey Fernando VII la aceptaría, por eso decir “viva La Pepa” era el grito de batalla de los liberales y anticlericales en esa época.

No es moco de pavo

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Surge a finales del siglo XVII, cuando se usaban relojes de bolsillo con cadena. Los ladrones españoles decían que el “pavo” era la víctima y el “moco” (aludiendo a la carne que cuelga del pico del animal), era la cadena del reloj.

La chancha y los veinte

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Se utilizaba en el campo cuando alguien quería quedarse “con el chancho, la chancha y los veinte lechones” negociando de una manera miserable y desleal.

El que quiere celeste, que le cueste

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Su origen se vincula con el arte porque en ciertas épocas obtener color azul claro o celeste para las pinturas de cuadros o esculturas, resultaba complejo y oneroso, ya que esa tonalidad sólo se conseguía a partir de la piedra preciosa lapislázuli. En definitiva, aquel que quería una obra con celeste, debía pagar mucho por eso.

Por H o por B

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Esas letras son las que más problemas traen a los chicos en el colegio durante los dictados para probar la buena (o mala, en este caso) ortografía.

No hay Moros en la costa

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Se refiere a cuando los Moros fueron expulsados de la península Ibérica de manera definitiva.