Es muy común, cuando nos hacemos una herida, pensar inmediatamente en limpiarla con alcohol, pero lo que muchos no sabíamos es que no es recomendable hacerlo, ya que si bien se eliminan los gérmenes, también se dañan las células normales de la piel y se retrasa la cicatrización.

En estos casos lo ideal es limpiar la herida con abundante agua, tratando de remover el polvo y otras suciedades de la zona a curar, en caso de no disponer de agua limpia se puede utilizar agua mineral.

Tampoco es conveniente limpiar la herida con algodones porque se queda enganchado y puede ser causa de infecciones.

Así que a desterrar este mal hábito que es perjudicial para nuestra salud.